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ARTÍCULOS DEL CENTRO DE REIKI
| 16/06/2006 - LA IMPOSICIÓN DE MANOS |
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La imposición de las manos es una práctica antiquísima inmemorial y universal que se basa en la existencia de una energía vital universal (Reiki). Dicha energía es un campo de fuerza que se expande en el espacio, y se concentra en mayor medida dentro y alrededor de los organismos vivientes.
Como sucede con cualquier clase de método terapéutico, cada persona responde de manera diferente a la imposición de manos Reiki. Aunque hay quienes sostienen que la fe es un factor determinante para sanar, se sabe igualmente que la efectividad de la imposición de las manos Reiki no depende de las creencias conscientes de quien lo recibe, puesto que sus resultados positivos se han comprobado en bebés y niños menores de cinco años, quienes definitivamente no podrían haber tenido fe en el tratamiento. Asimismo, se han obtenido resultados muy positivos con pacientes que no habían hecho más que pasar su vida yendo de un especialista a otro, y hasta con enfermos desahuciados por la Medicina tradicional.
Por otra parte, una de las grandes ventajas de la imposición de las manos Reiki es que puede aplicarse en cualquier lugar, directamente, sin intermediarios, el método no representa el menor peligro, ni provoca reacciones colaterales perjudiciales, como suele suceder con algunos medicamentos autoadministrados.
Una vez dominadas las técnicas Reiki se podrán utilizar para combatir el dolor, para las afecciones crónicas del aparato motor, así como también, en las afecciones psicosomáticas y en una gran cantidad de problemas nerviosos.
Cabe aclarar, que este método es sólo un complemento de los procedimientos médicos y quirúrgicos, pero de ninguna manera es un substituto de ellos. Sirve para aliviar el malestar, y también puede contribuir a acelerar el proceso curativo.
Janet Macrae, en su obra Manos que curan señala: "...se cree que el toque terapéutico es una capacidad latente en todos los seres humanos, una semilla... Para que la semilla crezca se necesitan tres cosas: buena salud, compasión y disciplina.
Buena salud implica considerarse a uno mismo fundamentalmente como un todo o, dicho de otra forma, sentir un estado general de bienestar. Compasión es la capacidad para identificarse plenamente, mediante la efectividad profunda, con las personas que sufren, implica el deseo de ayudar a los demás. Se necesita cierto grado de disciplina porque el toque terapéutico Reiki es un arte sumamente depurado que se desarrolla con la práctica continua.
La cura con las manos requiere de una mayor amplitud de las percepciones de quien desee convertirse en sanador Reiki. Aunque la experiencia de cada persona es única, existen rasgos comunes que se aprecian en el proceso de ampliación de las percepciones o cuando se abre a la canalización de la que hablaremos más adelante.
El poder de curación por imposición de las manos Reiki implica adentrarse en una nueva dimensión o modalidad de la percepción.
Se parte, de la idea de que el mundo es un todo dinámico e interconectado. Todos los organismos comparten la misma energía de vida, por lo tanto, los principios de esta terapia tienen aplicación universal. Parece ser que la capacidad para ayudar a sanar no es un don de unos cuantos privilegiados, sino una habilidad innata de todos los seres humanos.
El hecho de desarrollar la comprensión de la energía y de todo lo que se refiere a su expresión científica - en este caso, en el interior del cuerpo humano - permite al sanador Reiki realizar los milagros que se atribuyen a la imposición de manos.
Teniendo un conocimiento perfecto de la manera precisa según la cual la energía circula en el cuerpo, un practicante de Reiki experimentado puede manipular para su provecho, esta fuerza muy sutil y dominante. Como ya se mencionó, dado que la energía alimenta todas las funciones vitales asociadas con el cuerpo, la posibilidad de regular esta energía nos permite igualmente regular estas funciones que posee, de la misma manera, los disfuncionamientos o las enfermedades del cuerpo pueden ser eliminados al suprimir el desequilibrio de la energía que es la causa invisible de dicha disfunción.
La imposición de las manos Reiki pretende ayudar a la persona a poner en orden su flujo de energía, estableciendo al mismo tiempo, hábitos más equilibrados. Para ello, es necesario que el sanador Reiki o emisor utilice su propio campo energético, como un instrumento para restaurar el equilibrio en áreas del campo energético del paciente que están obstruidas o desequilibradas por la enfermedad.
Para usar esta energía y este poder, el sanador Reiki, debe tener a la vez equilibrio de su propia energía. Además de eliminar las obstrucciones y de proporcionar un equilibrio general, el sanador transmite la energía vital necesaria para ayudar a fortalecer al enfermo. El propósito del sanador Reiki es convertirse en instrumento de curación para ayudar a los organismos vivos a reencontrar su equilibrio.
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